Vida Cristiana

Pureza Sexual

Cada 20 segundos

Te puedo decir que si tienes sangre en las venas entonces en algún momento pensarás en sexo. Cada 20 segundos, en un hombre, llega un pensamiento con tendencia hacia lo sexual, para la mujer es más esporádico, pero es latente.

La Biblia y el sexo

La Biblia sí incluye al sexo entre sus palabras, no es ajeno a la voluntad de Dios.

La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual;

1 Tesa 4.3

En el mundo existe inmoralidad sexual fuera y dentro del matrimonio.

Hay un plan alterno por parte del enemigo, una maniobra para modificar la verdad a su favor, para engañar a nuestra alma y percibir lo malo como bueno. El diablo ha invertido en tu pensamiento para que el sexo sea obsesivo y así dé a luz pecado.

El sexo fue divinamente planeado.

¿Cómo mantenerte sexualmente puro en este ambiente?

¿Se puede lograr?

Hay piezas de nuestro ser tripartita que tienen mucha influencia en la sexualidad, piezas que podemos dominar con el respaldo de Dios.

Las piezas

1.- Tu Cuerpo

Una pieza única y sin igual; ingeniería, biología, procesos químicos que conjugados dan paso al ser natural más complejo en el universo. Necesidades fisiológicas que toman de imprevisto a todos, senectud que segundo a segundo llega. Nada de ésto es distante del Creador, todo tiene un fin.

Con certeza puedo afirmar que el hombre es más físico, le es más fácil desconectarse de su corazón y mente, es decir, alma y espíritu para entregarse por completo a su cuerpo, es decir, la carne.

Un cuerpo creado para un fin divino debe ser consagrado; en el momento que naces de nuevo, eres apartado para Dios en todas las áreas de tu vida y ésto incluye tu cuerpo.

2.- Tu Mente

Una planicie donde dos ejércitos se disputan el control de tu alma, una batalla encarnizada donde no hay tregua sea día o noche, esa planicie donde no hay descanso hasta que haya un ganador y tú eres quien inclina la balanza de la victoria.  Considera que lo que más hayas alimentado: tú carne o tú espíritu, es hacia donde la balanza de la victoria estará inclinada, por ésto la batalla depende de ti.

La ventaja es que Dios está de nuestro lado y siempre pelea por sus hijos, para que así, nosotros, logremos nuestra parte: resistir.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Santiago 4.7

Resistir a la tentación es la estrategia para dominar la batalla y así tomar control de tu mente y lo que piensas.

Piensa en lo que piensas; ubica tus detonantes.

La naturaleza pecaminosa nos impulsa a hacer lo malo y tenemos que ubicar qué lo provoca para poder evitarlo.

  •  Una sensación de tristeza puede terminar en inmoralidad sexual.
  • Una sensación enojo, stress, desánimo pueden ser detonantes.
  • La estimulación por medio de la vista.

Aprendamos a ubicar estos factores que incitan al pecado, ubiquemos los detonantes que dan pie a un patrón de pensamiento, todo esto lo podemos usar a nuestro favor y evitarlo.

¿Qué permites entrar a tu mente?

3.-Tus ojos

Afuera; una parvada que busca donde anidar, dentro; un lugar adecuado para reposar,  la entrada; una descuidada ventana por aprovechar.

Por estas dos ventanas puede entrar todo tipo de estímulos, éstos, son aprovechados por el enemigo para seducir nuestra vida al pecado.

Tus ojos, todo lo que ves,  debe ser filtrado para no dejar pasar cualquier cosa a nuestra alma y dañe nuestro ser.

Cuida tu mirada, cuida lo que ves y observas.

La Parvada

  • Pornografía
  • Imágenes obscenas en televisión
  • Música que incita a lo sexual
  • imágenes que provocan a la inmoralidad sexual

No dejes que reposen en ti, alejalos.

4.- Tu Corazón

Late para llevar sangre a tu cuerpo, late para sostenerte en pie, late para dar un mayor esfuerzo, late para hacerte sentir vivo, late para dar vida espiritual.

Un hecho respaldado por la Palabra de Dios es que: de nuestro corazón nace la vida y da significado a lo que “sentimos” en el corazón.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Proverbios 4.23

  • Si amamos; lo sentimos en el corazón.
  • Si tememos; lo sentimos en el corazón.
  • Si nos alegramos; lo sentimos en el corazón.
  • Si pecamos; lo sentimos en el corazón.

El peso de todo lo que hayas hecho mal, recaerá sobre tu corazón; más el Espíritu Santo siempre recordará cuál es la esencia espiritual de tu corazón y te hará regresar a tu estado espiritual idóneo.

Un corazón dominado en sus deseos es aquél que ha recibido la influencia del Espíritu Santo.

Ahora tú

Vive para Dios, pide ayuda a Dios para que día a día domines tu cuerpo, tu mente, tus ojos y que tu corazón siempre esté alineado con el de Dios.

Vive una vida que sea pura, vuelve a la esencia de lo que eres, un ser creado por Dios para vivir en pureza.

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